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  • El último Power Market Review revela que las tasas siguen cayendo y la capacidad es abundante, pero que los activos expuestos a catástrofes y las tecnologías emergentes seguirán sometidos a un escrutinio más riguroso.
  • Al mismo tiempo, la inversión nuclear se acelera y la demanda energética crece de forma exponencial, mientras la incertidumbre geopolítica condiciona el ritmo y la dirección del cambio.

El sector energético global ocupa un papel cada vez más central en el crecimiento económico, a medida que la inteligencia artificial, las infraestructuras digitales, la fabricación avanzada y la electrificación del transporte, los edificios y la industria disparan la demanda de energía estable, fiable y disponible. Al mismo tiempo, la incertidumbre geopolítica y regulatoria, el envejecimiento de los activos, los cuellos de botella en las cadenas de suministro y las desigualdades en las infraestructuras de red están condicionando la dirección y el ritmo del cambio. Así lo recoge el último Power Market Review de Willis −empresa de WTW−, un análisis global cuyas conclusiones resultan de plena aplicación al mercado energético español.

El mercado de seguros para el sector energético sigue siendo muy competitivo, en un contexto general de mercado blando. La capacidad en el ramo de daños es abundante, las tasas continúan bajando y las aseguradoras buscan activamente crecer. Asimismo, según se desprende del informe, las compañías energéticas bien gestionadas, con buenos históricos de siniestralidad, valoraciones sólidas e información técnica de calidad, están aprovechando este momento para reequilibrar su estrategia de riesgo. Sin embargo, los activos expuestos a catástrofes, las cadenas de suministro vulnerables, las tecnologías emergentes y los riesgos con datos de mantenimiento u operativos deficientes seguirán siendo objeto de un escrutinio más riguroso por parte de los suscriptores en el próximo año.

Aunque la caída de tasas puede generar ahorros inmediatos, los expertos de Willis consideran que las organizaciones deberían aprovechar las condiciones actuales del mercado para reforzar su resiliencia y prepararse para un posible cambio de ciclo. De este modo, las empresas del sector pueden sacar partido de este momento revisando la estructura de sus programas de seguro y cuestionando tanto los precios como el diseño de sus coberturas actuales.

Entre las principales conclusiones del informe destacan:

  • La inversión energética no sigue una única dirección. Empresas tecnológicas, inversores en infraestructuras y algunos fondos de capital privado buscan mejorar la eficiencia, la fiabilidad y el perfil de carbono de los sistemas energéticos. La actividad inversora apunta cada vez más a tecnologías capaces de generar mejoras significativas en la generación y el rendimiento del sistema.
  • La inversión en nuclear se acelera, pero la financiación sigue limitada por los retrasos, sobrecostes y riesgos de ejecución. El mercado asegurador tiene una oportunidad para contribuir a cerrar esta brecha de financiabilidad mediante soluciones innovadoras de transferencia de riesgo, garantías de rendimiento y enfoques basados en carteras que den mayor confianza a los financiadores y desbloqueen capital para la ejecución de proyectos.
  • La capacidad para el carbón sigue disponible para riesgos bien gestionados, aunque se espera que el escrutinio de las aseguradoras se intensifique con el tiempo. Los mejores resultados en la contratación de seguros dependerán de la capacidad de los compradores para evidenciar con claridad la calidad del riesgo, la gestión de los activos, los planes de transición, los regímenes de mantenimiento, las exposiciones a interrupción de negocio y la resiliencia a nivel de cartera.
  • En el ámbito de la responsabilidad civil internacional, las condiciones siguen siendo cada vez más favorables para los compradores, gracias al aumento de la capacidad, la mayor competencia y flexibilidad en los precios. No obstante, ciertas exposiciones siguen sometidas a un escrutinio más riguroso, como los incendios forestales, la resiliencia de la red, el fallo en el suministro y los riesgos relacionados con el carbón.
  • La demanda de energía sigue creciendo de forma exponencial, atrayendo capital al sector, aunque sigue condicionada por las tendencias macroeconómicas en M&A. Las empresas de capital privado afrontan salidas limitadas, períodos de tenencia más largos y condiciones de captación de fondos difíciles. El apetito por las operaciones se mantiene, pero el camino hacia su ejecución es cada vez más selectivo, más estratégico y dependiente de la calidad del riesgo.

«Las condiciones actuales del mercado ofrecen algo más que la posibilidad de reducir costes: son una oportunidad para revisar la arquitectura de los programas de seguro y reinvertir en resiliencia antes de que el entorno se vuelva más exigente. En un sistema energético cada vez más interconectado, el seguro no es simplemente un mecanismo de transferencia de pérdidas. Utilizado de forma estratégica, puede apoyar la inversión, proteger el capital, reforzar la resiliencia y dar a las empresas del sector mayor confianza para crecer», señala María José Núñez, responsable de Recursos Naturales (Natural Resources) de Willis en España.

Por su parte, Rob Hale, responsable global de energía y energías renovables en Willis, añade: “Las compañías que más se beneficien de este ciclo serán aquellas que aprovechen las condiciones actuales para construir estrategias de financiación del riesgo más sólidas, mejor respaldadas y más preparadas para el futuro. La innovación y la colaboración entre todos los actores de la cadena de valor, incluidos los intermediarios de riesgo, tendrán un papel cada vez más relevante para desbloquear el capital inversor y sostener el crecimiento».

El informe completo puede descargarse aquí.