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  • El 92% de los administradores y directivos en España identifica la pérdida de datos como su mayor preocupación en 2026, mientras el burnout lidera las preocupaciones laborales y la IA emerge como nuevo riesgo de gobierno corporativo.

El 92% de los administradores y directivos en España sitúa la pérdida de datos entre sus principales amenazas en 2026, 16 puntos por encima de la media global (76%). Este salto refleja una transformación en la forma en que los órganos de gobierno españoles perciben su propia exposición: cada vez más operativa, tecnológica y personal. Así lo recoge la encuesta Global Directors and Officers 2026 elaborada por Willis, una empresa de WTW, que analiza la percepción del riesgo de administradores, directivos y responsables de riesgos en más de ocho regiones del mundo.

Los siete grandes riesgos en España

Tras la pérdida de datos (92%), el ranking español lo completan la seguridad y salud (90%), los ciberataques (87%), los sistemas de control interno (79%), la vulneración de los derechos humanos (76%), el soborno y la corrupción (76%) y el incumplimiento regulatorio (75%).

A nivel mundial, el ranking presenta un orden con claras diferencias: lo encabeza la salud y la seguridad (77%), seguida de la pérdida de datos (76%), los ciberataques (75%), los sistemas y controles (66%), el incumplimiento regulatorio (65%), el soborno y la corrupción (59%) y los riesgos geopolíticos (59%).

«El mapa de riesgos para administradores y directivos en España ha cambiado de forma relevante. Los riesgos operativos y tecnológicos han tomado el relevo de los financieros y societarios como principal fuente de exposición, y eso tiene implicaciones directas no solo en cómo se gestionan los riesgos dentro de las organizaciones, sino también en cómo se estructuran las coberturas de protección de los propios directivos», señala Ulysses Grundey, director de D&O y Riesgo Reputacional en WTW España.

Los consejos de administración, ante el reto de adaptar su agenda

Asimismo, el informe revela una tensión estructural que explica buena parte de los siniestros D&O: las juntas directivas españolas siguen dedicando más tiempo a estrategia corporativa (62%), seguimiento financiero (49%) e inversiones y M&A (36%). Mientras tanto, la ciberseguridad ha caído del 24% al 15% en la agenda entre 2025 y 2026, y la inteligencia artificial apenas alcanza el 5%, pese a ser una de las principales fuentes de riesgo emergente identificadas. El riesgo climático, por su parte, ha pasado de un 19% en 2025 a un 3% en 2026.

Este desajuste no implica necesariamente falta de conciencia, sino una adaptación incompleta de las prioridades del consejo a un entorno de riesgo que ha cambiado más rápido que su agenda. Y es precisamente de ese desajuste de donde nacen muchos siniestros D&O: los riesgos son conocidos, pero no siempre se gestionan con la profundidad necesaria.

El burnout lidera los riesgos laborales en España

Dentro del ámbito de la salud y la seguridad, España presenta un perfil claramente diferenciado respecto al global. Mientras a nivel mundial el principal riesgo que afecta a los empleados es la salud mental (40%), en España el burnout encabeza la clasificación con un 48%, seguido del horario de trabajo (45%) y la salud mental (41%). Las lesiones laborales también destacan de forma notable en España (34%) frente a la media global (18%).

La IA, de riesgo tecnológico a riesgo de gobernanza

Para los D&O españoles, la principal preocupación relacionada con la inteligencia artificial es el fraude y la ingeniería social (55%), seguido del fracaso estratégico al adoptarla (45%) y los errores y la desinformación generados por modelos de lenguaje (43%). A diferencia de otros riesgos tecnológicos, la IA introduce una doble dimensión: riesgos operativos directos y riesgos estructurales de gobernanza ligados a la ausencia de marcos de control adecuados. Eso la convierte en un riesgo genuinamente D&O, no solo en un problema para los equipos de tecnología.

Cinco años de evolución global y los riesgos geopolíticos como novedad en el mapa

A nivel global, el ranking D&O lleva años dominado por los mismos protagonistas: los ciberataques lideraron en 2022 y 2023, cediendo el primer puesto a la salud y la seguridad en 2024 (84%) y 2025 (80%), posición que mantiene en 2026 (77%), aunque con una tendencia descendente. La pérdida de datos y los ciberataques se han mantenido en el top 3 de forma ininterrumpida durante todo el periodo.

La novedad más relevante de esta edición es la entrada por primera vez de los riesgos geopolíticos en el top 7 global (59%), desbancando a los litigios civiles y reclamaciones de terceros, que ocupaban esa posición en 2025.

Por su lado, la comparativa por regiones revela perfiles muy distintos según la geografía: mientras en Europa y el Pacífico lidera la salud y la seguridad, en Gran Bretaña y América del Norte encabezan los ciberataques (83% en ambas regiones), y en Asia y Latinoamérica la pérdida de datos ocupa el primer puesto. En el otro extremo, África sitúa el incumplimiento regulatorio como su principal preocupación (89%) y Medio Oriente registra el porcentaje más alto de todo el estudio en salud y seguridad: el 100% de sus encuestados lo considera un riesgo crítico.

Coberturas bajo escrutinio

El informe cierra con una señal de alerta sobre las estructuras de protección. Las empresas españolas muestran menos propensión que la media global a otorgar indemnización completa a sus directivos, y la mayoría expresa dudas sobre si los límites de sus pólizas D&O serán suficientes ante escenarios de siniestro cada vez más complejos. «La pregunta ya no es si las coberturas son adecuadas, sino si seguirán siéndolo cuando de verdad importen. Las organizaciones que anticipen esta reflexión estarán mejor posicionadas para proteger a sus directivos y, en última instancia, a sus propios negocios», concluye Grundey.

Sobre el informe

La encuesta Global Directors and Officers 2026 de WTW analiza la percepción del riesgo de administradores, directivos y responsables de riesgos a nivel global. Las empresas analizadas pertenecen principalmente al sector servicios (30%), la industria (18%), las finanzas (18%), el comercio minorista y el transporte (15%), la salud (7%) y la energía (6%), con una distribución equilibrada entre pequeñas, medianas y grandes organizaciones.

Descarga el informe completo a través de este enlace.