El creciente proteccionismo y los conflictos internacionales llevan a más empresas a contratar cobertura frente a riesgos políticos.
El seguro de crédito y riesgo político (CPRI) se consolida como herramienta clave para proteger inversiones y facilitar el comercio en 2025.
En un contexto global marcado por la escalada de conflictos internacionales, políticas arancelarias impredecibles y una creciente fragmentación económica, las empresas están recurriendo con más fuerza que nunca al seguro de riesgo político como herramienta para proteger sus operaciones e inversiones. Según el informe “Opportunity in Flux”de Howden —uno de los cuatro mayores brókeres de seguros en España—, el 33% de las grandes compañías que no habían contratado este tipo de cobertura en los últimos cinco años ahora tienen la intención de hacerlo, motivadas principalmente por la creciente incertidumbre geopolítica y comercial.
Este cambio refleja una transformación profunda en la gestión del riesgo corporativo, en la que el seguro de crédito y riesgo político (CPRI) ya no se percibe como un producto especializado, sino como un instrumento estratégico que permite asegurar operaciones internacionales, mitigar la exposición a conflictos o sanciones, y facilitar el acceso a financiación en entornos inestables.
Desde 2020, el orden mundial ha estado marcado por una sucesión de crisis: la pandemia, la guerra en Ucrania, la escalada del conflicto en Gaza, las tensiones entre China y Occidente, y un repunte global de la inflación. A estos factores se suma una renovada ola de proteccionismo económico, ejemplificada por los recientes aranceles impulsados por Estados Unidos, que han alterado cadenas de suministro, encarecido las importaciones y provocado reacciones de otros países. Este panorama ha obligado a muchas empresas a reconfigurar sus operaciones y a buscar protección frente a riesgos de tipo político, regulatorio o soberano.
“El aumento en la demanda de seguros de riesgo político no es casualidad”, afirma Julian Alovisi, Head of Research de Howden. “En un entorno donde los márgenes de error son cada vez más estrechos, las empresas necesitan herramientas que les permitan invertir y comerciar con mayor certidumbre. El CPRI se ha convertido en una de las más efectivas”.
El informe también revela que el mercado CPRI ha mantenido una rentabilidad sostenida incluso en los momentos de mayor turbulencia. En la última década, ha registrado una media del 78% en su ratio combinado neto, demostrando una capacidad de resiliencia y control del riesgo superior a otras líneas de negocio en el sector asegurador.
Además de su papel como protección ante eventos adversos, el seguro de riesgo político cumple una función clave en la estrategia financiera de bancos y corporaciones, permitiéndoles optimizar su uso de capital, reducir costes de financiación y acceder con mayor confianza a mercados emergentes.
“El seguro de riesgo político ya no es una cobertura de nicho. Es un componente esencial del aparato financiero de cualquier organización global”, añade Matt Strong, Head of Credit & Political Risk en Howden CAP. “En un mundo en transformación, el CPRI ofrece seguridad, flexibilidad y una ventaja competitiva real”.
