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  • Según WTW, el 67% de los propietarios de activos globales sitúa a la IA por encima de la inflación, la liquidez o los mercados privados.
  • Se espera que la contribución de la tecnología a los resultados de inversión pase del 17% actual al 30% en los próximos tres a cinco años.
  • Solo el 25% de los fondos ha incluido la IA como punto fijo en la agenda de sus órganos de gobierno, mientras que la calidad de los datos sigue siendo el principal obstáculo para su adopción.

La inteligencia artificial (IA), incluyendo el uso de herramientas agénticas, se ha convertido en la principal prioridad estratégica para los propietarios de activos a nivel global, tal y como señala el 67% de los encuestados para el Global Asset Owner Technology Peer Study 2026, elaborado por el Thinking Ahead Institute en colaboración con el MSCI Institute. Así, la IA se sitúa por delante de factores como la adaptación a un entorno de mayor inflación (44%), la gestión de presiones de liquidez (33%) y la respuesta al creciente protagonismo de los mercados privados (28%).

El informe, que recoge la opinión de 20 propietarios de activos globales responsables de más de 5 billones de dólares en activos combinados, sugiere que el debate estratégico en torno a la IA está en gran medida resuelto, con todos los fondos de acuerdo sobre la importancia de su papel en el futuro.

Los participantes esperan que la contribución de la tecnología a los resultados de inversión aumente desde aproximadamente el 17% actual hasta el 30% en los próximos tres a cinco años. Sin embargo, la investigación revela una brecha creciente entre las ambiciones del sector en materia de IA y sus capacidades actuales, su gobernanza y su preparación en términos de datos.

La IA, las plataformas de datos y el análisis están pasando de ser funciones de apoyo a ocupar el núcleo de la investigación de inversiones, el seguimiento de carteras y la toma de decisiones. Si bien los participantes esperan que quede profundamente integrada en los flujos de trabajo de inversión, también reconocen que sus competencias, sistemas y modelos operativos actuales no están aún preparados para este cambio. El estudio concluye que el juicio humano, la interpretación y la responsabilidad seguirán siendo esenciales, pero que la forma en que se organiza el trabajo de inversión cambiará de manera significativa.

La gobernanza también está teniendo dificultades para seguir el ritmo. Solo el 25% de los propietarios de activos participantes en el estudio ha incluido la IA como punto fijo en la agenda de sus consejos de administración o comités de inversión, mientras que el 60% la revisa únicamente de forma ocasional. La investigación sugiere que la gobernanza deberá ir más allá de la supervisión periódica hacia una titularidad estratégica y una responsabilidad claramente definidas.

Los datos siguen siendo la barrera práctica más significativa. Tres cuartas partes de los participantes señalan la calidad y estandarización de los datos como el principal obstáculo para la adopción de la IA. Los sistemas heredados, los silos organizativos y los procesos basados en hojas de cálculo ya están presionando los recursos, mientras que el uso creciente de la IA incrementa la necesidad de datos fiables, de confianza y accesibles. El estudio concluye que pocos propietarios de activos cuentan con la escala, la experiencia y la capacidad de transformación necesarias para abordar este reto de forma independiente. Los proveedores externos pueden ayudar a resolver algunos de estos desafíos, aunque una mayor dependencia de un número reducido de plataformas y herramientas podría también incrementar el riesgo de convergencia en el sector.

Para los propietarios de activos que se enfrentan a este ritmo acelerado de cambio, la investigación identifica cuatro áreas prioritarias de actuación:

  • Liderazgo y gobernanza: atribuir a los consejos de administración y a los equipos directivos una titularidad clara sobre la estrategia, los riesgos y la responsabilidad en materia de IA.
  • Competencias y talento: desarrollar una comprensión de la IA en toda la organización −sus fortalezas, limitaciones y riesgos− y formar a profesionales capaces de conectar la especialización en inversiones con la tecnología.
  • Modelo operativo: rediseñar los flujos de trabajo para que la IA facilite la toma de decisiones de inversión preservando al mismo tiempo el criterio humano y la responsabilidad.
  • Costes: prepararse para que la IA se convierta en una inversión significativa y continuada, respaldada por indicadores claros de valor.

Alejandro Olivera, CAIA, director de Inversiones en WTW España, ha declarado:

“Los propietarios de activos se encuentran todavía en una fase temprana de la curva de adopción de la IA, pero no hay duda del papel cada vez más importante que desempeñará en el futuro. La influencia de la tecnología en los resultados de los propietarios de activos está llamada a crecer de forma sustancial, aunque esto no consiste simplemente en incorporar más herramientas. La IA está cambiando la forma en que las organizaciones de inversión estructuran el trabajo, toman decisiones y gestionan el riesgo.

La IA está convirtiéndose en una historia organizativa más que tecnológica. La oportunidad es inmensa, pero también lo es el desafío. Los propietarios de activos intentan dar forma a su futuro con la IA en el mismo momento en que la IA está dando forma al suyo”.

Linda-Eling Lee, directora fundadora y responsable del MSCI Institute, ha señalado:

“La IA ofrece a los propietarios de activos la oportunidad de repensar no solo cómo utilizan la tecnología, sino el propio proceso de inversión. Los datos serán fundamentales en esa transición, pero también lo serán el criterio humano, la gobernanza y la capacidad de conectar los equipos de inversión y tecnología. La oportunidad reside en integrar todos estos elementos para apoyar mejores decisiones de inversión y resultados más sólidos a largo plazo”.

Consulta el estudio en este enlace.